La sangre de la Senda con los gruñidos del tirano y la Espiga de la Muer₮e en el umbral del pantano condena a los Desalmados â
vivir sin la libertad de las Almas ante la vida y a sufrir las heridas de la
daga en la mirada perdida. Aferrados sin
razón a la fe de la Cristiandad el perdón les arrebata la realidad del ặlmặ y del corazón. Aferrados a la fe sin creer en la razón
del amor se enfurece al SER y el Alma se hace Terror. Vivir sin la sinceridad
de la verdad con desprecios hacia la mentira, es vida por obligación, el ặlmặ duerme a la vida y el amor se vuelve Muer₮e con la razón del Horror. El querer aquieta la libertad
para dejar de Existir con la razón desvalida de la muerte que está sola y el
corazón nos abandona.
Transcritas las palabras por las infames Doctrinas imprecan al amor de
Diosᶷ con los Dogmas del alma muerta en el rencor del infiel, depravada la fe
hacia Cřἶs†ṏ ante el Nuevo Amanecer. El ser que alcanza su Puerta con
el amor del corazón extingue a los Desalmados y los desaparece.


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