Sangra la tentación entre la escarpada piel del labio mordido por la locura, tumbada, medio desnuda, una brisa del corazón acaricia su hermosura y entre las sombras arrastra las ropas que nos sobran, tan cerca de la pasión, tan loba. Calado el corazón por las dagas de la pasión penetra el escalofrío y su cuerpo tiembla con los espasmos del placer. Júbilo de la soledad llena de vida ante la muerte por la lujuria vencida y en su alcoba la siente dentro, tan loba, tan bello....
Han tentado a la Oscuridad, han jugado con las sombras de Olbayk, si pudieran mirarme a los ojos, saben bien de lo que les hablo. Sensual el tiempo, el café en la mesa, una mirada de guerra, ropa interior que nos pesa. Desnudos al amanecer nos sorprende la mañana, amantes de la pasión que con dulzura se arañan. Acompasado por la pasión levante la vista hacia la
puerta, negros los corazones latían la inquietud de la fantasía mientras miraba
las aberturas de su saya que marcaban sus caderas, esbelta la figura ante el
placer. La lluvia incesante calmaba a la mañana, las calles
desiertas y junto a mis notas la rosa del amor mantenía viva la llama de la
Vela con su pasión. Frío el café, la mirada penetrante, placeres ocultos entre
las blancas plumas de su corsé, rostro hermoso de mujer con el apasionado beso
para florecer.
He visto a mi amada abrazada a mi corazón a la sombra del alba
amándonos al amanecer, sus ojos llenos de perlas con la ζüz Celeste en la armonía de nuestro querer, su alma
impoluta en silencio se ha unido a mi ánima fusionados en un solo ser.
Extendidas mis manos la recibo en mi corazón con el amor de las ặlmặs puro al tacto de su piel. Tallado el relieve de su cuerpo acariciado por el mar sus ojos enunciaban nuestros
nombres al amor de la felicidad.
Rosas en el Jardín del Edén guardan perfumes
del corazón con los aromas del viento. Siento fría la piel cuando me acaricia
por dentro con la fuerza de su amor en llamas y en el aire fragancias del mar
me inundan los sentimientos de esperanza para volver a creer, para no dejar de
amar. Mi mano rozó la suya, el sol callado nos
mira, mis ojos anhelan de su lado la vida y en silencio, enamorados, juntos
encendemos nuestras velas. Pasión en la mirada con el glamur del amor,
entre los dedos enredados sus cabellos, copa del elixir que da paso a la pasión
por el placer de sentir su cuerpo unido al mio.
Latidos del corazón aceleran los impulsos, las caricias latentes en las
sombras humedecen la calma de nuestro silencio, un beso, su boca mordía a la
lujuria para dar paso a la pasión, un abrazo, sus labios besaban a mi corazón
sintiendo el calor de sus dedos entre las ingles mientras su boca mordía todo
mi cuerpo, fusionados en la excelsa latitud de nuestros sexos. Vida y
sensación de júbilo ante el Amanecer, ahora sus ojos desnudaban cada trozo de
mi piel, sus cálidos dedos me acariciaban con las brisas del deseo y en sus
labios ardía la cólera del amor con la pasión del querer. Sin ti soy yo y yo
soy tu, seremos dos con el amor, y en el querer yo soy en ti â conocer, tu eres
en mi una mujer, los dos son uno, por ti y por mí, querer y amor para sentir y
el corazón para vivir.
Lucero fogoso
ante el agitado espasmo de placer que ondulada la silueta de mujer por la
sensual caricia de mis favores, mis ojos clavados en los suyos, silencio de la
pasión, trazaron mis manos por su espalda el destino hasta alcanzar el cuello
para sujetar con fuerza su fogosidad aliviada la locura por las embestidas
cimbreantes de nuestros sexos.
Sintió el aliento en la nuca, el silencio con
sus manos recorrió ambos cuerpos ante la desnudez del abrazado al sentimiento.
Excitada, firmes sus pechos, recorre el tiempo con sus labios el vientre a
Venus, copa del elixir con el aliento del placer, queda en el suspiro lacrado
la lágrima de la vida por los gozos del amor donde descargo apogeos de mis
semillas por las entrañas sembradas en las parcelas del viento, viento que bebo
ante la calma de la vida diligente la magia de su ser, dulce tránsito para los
labios del deseo rendido entre sus cabellos enrolados a la mar.
Dócil ante el
umbral de las puertas Asthertars, asciendo por las brumas de la estirpe de la
muerte con el delirio ardiente entre sus carnes, extensas las caricias en el
aire elevadas con el placer entre cortos y animosos temblores de la demencia
vencida por los fluidos de la excitación. Mordernos los
cuerpos al calor del refugio de los besos, sentimientos profundos a la emoción
jadeante del deseo, hundidos los ojos en el anhelo de nuestra cópula pasión
entre las suaves sedas del corazón, la mansa nube enhebra tejidos por la piel,
sin sufrir la ingravidez ante el vigor del éxtasis para sentirlo con gran
fervor.
Su cabello es
una estrofa en verso que describe todo el género al amparo de los sueños, la
razón del amor acogido en el seno de la vehemente unión con la libertad de la
pasión enaltecida al goce del clímax por nuestros cuerpos, versos en el
ondulado mar con los vientos bravos ante los ojos del amor, anhelo para
conseguir atraer la mirada despierta del corazón hacia el alma latente en la
realidad de la vida por el fluir de los pasos hacia el cielo en un suspiro
feliz.
Amor de mi
corazón,
amor es del
amanecer,
tierna en mí te
acojo cielo,
tierno el querer
del amor sincero.
Lágrimas vertidas en
la Tierra por el amor de mi corazón sembraron la Esperanza con la Sapiencia del dolor, suspira sosegada mi inocencia unida a la infancia de mi vida plena y las
perlas del dolor conexas a la razón.
Pétalos de sangre,
lágrimas de amor,
perlas de la muerte,
sangra el corazón.
Recuerdo que pudo
ser, recuerdo aquella
mañana…Esa mañana fue dulce... Fue distinta... Fueron manos... Fueron besos…
Fue el amor... Tus ojos fueron... Labios de seda... Mejillas doradas... Mirada
presta... Cuerpos opuestos... Sensación intensa... Pasión por vos... Cálido
encuentro que nos ha forjado una unión que no esperábamos unidos por la
amistad, te echo de menos al amparo del rocío en el frescor de la mañana, añoro
tu compañía en el desvelar del sueño, deseo volver a verte, mirarte a los ojos
quiero, para así poder decirte….
Que fue dulce tu llegada hacia mi encuentro
en el roce de tu cuerpo. Fue distinta
tu actitud de mi ignorancia hacia la vida. Fueron
manos las mías que te hallaron en volanta descubriendo en tus mejillas las caricias
del querer. Fueron besos que mordían los suspiros de mi
cuerpo en el corazón perdido. Fue el amor el que nos quiso regalar este
momento y enseñarnos del amor que no es ningún lamento. Tus ojos fueron los que empezaron en este andar del cariño, la
Senda hacia mi destino. Labios de seda
recorren mi alma hacia el sendero presto a recobrar la felicidad. Mejillas doradas descubren el instinto
humano en mi interior. Mirada presta
para enamorarte con el alma algente en la inmensidad del mar. Cuerpos opuestos para desearnos en la
pasión del momento. Sensación intensa
de placer y versos…
Versos en el aire recogidos por el aura de los vientos ahora entre suspiros del amor para vivirlos en la intimidad del corazón enamorados por los tiempos. Pasión por vos en los cuatro elementos, aire en tu incansable respirar, tierra en tu cuerpo fugaz al viento, fuego en la pasión de amor por vos, se alza el día majestuoso y nuestras almas al vuelo se serenan a la mar. Queriendo yo recordarte, queriendo volver a verte, recuerdo que tú me amas, recuerdo el atardecer, que amarte de corazón debo, y ante el Ocaso, te amaré con el alma unida por mi querer, recuerdo que puede ser....Amor al amanecer…
Versos en el aire recogidos por el aura de los vientos ahora entre suspiros del amor para vivirlos en la intimidad del corazón enamorados por los tiempos. Pasión por vos en los cuatro elementos, aire en tu incansable respirar, tierra en tu cuerpo fugaz al viento, fuego en la pasión de amor por vos, se alza el día majestuoso y nuestras almas al vuelo se serenan a la mar. Queriendo yo recordarte, queriendo volver a verte, recuerdo que tú me amas, recuerdo el atardecer, que amarte de corazón debo, y ante el Ocaso, te amaré con el alma unida por mi querer, recuerdo que puede ser....Amor al amanecer…
Abrazado a mi
cordura vi en los ojos del amor a la fe con su locura, vi ese mar otorgando
besos a las auroras. Llámenme loco por querer vivir esa demencia, sepan que en
mi razón de ser, cuerdo, pienso en la fe que me enamora. Es la Esperanza Humana
unida al amor de la Inocencia del ặlmặ, es la fuerza del querer para ganar con la razón la vida y en el
Nuevo Amanecer es la fe con frenesí por amar de corazón.
despedida que es
reencuentro para amar de corazón
y al descubrirnos vivir
el querer de la fe unida Aζă razón.
Son los Dogmas de la
Vida,
son Doctrinas de la
Muerte.
Si me despedido es â
Dioζ,
y si me encuentro Él ÆPresente.
Libres son mis pasos por el camino que nos allega, ciento el latido de
su corazón, contigo vivo el amor. Anhela la libertad ser la duda en nuestro
abrazo, creyendo ser el querer, hallándose con el amor. Aquel lejano lugar es
la morada de mi libertad, sus ojos de enamorada me hablan de la lealtad, espera
mi ser paciente la razón de la verdad, Senda del Destino hacia el corazón de la
humanidad.
Contigo, conmigo, las rosas en el Jardín del Edén, un paso, un
suspiro y lágrimas de amanecer para hacer el viaje juntos.Me fui para no volver, me fui del lugar que me alejaba de ella, me fui
para no volver a dejarla en esa espera, amor mío, en la soledad la pienso, la
siento vibrar, su pecho fundido en el mío, abrazados a la ternura del corazón y
a su cariño.
Desnudos al amanecer nos encontró la pasión del cielo, el silencio de la soledad acurrucada en nuestros labios, profunda la mirada del horizonte con las caricias del mar. Abrazados al Destino bajo el manto del Vergel, nuestros corazones henchidos de felicidad, cuerpos algentes con el querer del ặlmặ para volver amar y el tiempo vivo por los refugios del mar. Tierno el reencuentro para vivir unidos a las perlas de la Eternidad.
Besos
Recorre el rostro de porcelana alvina
una caricia del aire en su mirada,
sus labios enhebran suavidad de seda,
réndense los sentidos en la colmena.
Emoción del corazón sin ser la pena,
sentir sus besos con ternura en su candor,
versos con el seno del alma del amor
al mirarla mis ojos en la mañana.
el ángel del verso




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